La consulta del domingo a la noche se contesta igual. Y la que se puede cerrar, se cierra.
Llega mientras tenés un cliente adelante, y para cuando la ves ya pasaron cuatro horas. El que preguntó no te esperó: preguntó en tres lugares y se quedó con el que le contestó primero, que no siempre es el que tenía mejor precio.
Precio, turno, dirección, si hay lugar, si hacen envíos. Contestadas a mano, una por una, cada vez.
WhatsApp, Instagram y mail entran por lados distintos y los mira la misma persona, cuando puede.
La consulta que sí era una venta llega mezclada con veinte que se resolvían solas.
No es un contestador de preguntas. Si la venta se puede cerrar en el chat, se cierra sola. Vos seguís viendo todo lo que pasa, pero dejás de tener que estar encima. Y lo que sí necesita que intervengas te llega con la conversación completa.
En segundos, en tu tono, a cualquier hora y cualquier día.
Te llega con la conversación entera, no un aviso suelto.
La atención es por donde empezamos porque es donde más duele y donde el resultado se nota en una semana. Pero no es lo único. Perseguir clientes que no volvieron, armar presupuestos, cargar los mismos datos dos veces, juntar los números del mes. Si hay una tarea que se repite igual todos los días, también te la sacamos de encima. Contame cuál es la que más te pesa.
No hay una plantilla que se enchufa. Lo que se contesta sale de cómo trabajás, con tus precios y tus palabras.
Una hora para mapear cómo entra y se cierra una venta hoy. De ahí sale qué se resuelve solo y en qué momento querés entrar vos. Ese mapa es tuyo, contrates o no.
Cargamos todo lo que hay que saber para atender bien: precios, servicios, horarios, las respuestas que hoy das de memoria. Vos nos pasás los datos y no tocás nada más.
Sale a trabajar de verdad y lo afinamos con las conversaciones del primer mes. Se aprende con tus clientes, no en un laboratorio.
Contesta con tus precios, tus horarios y tu forma de hablar, porque se arma con tu información y no con una plantilla. Lo que la persona nota es que le contestaron rápido y bien, y eso es lo que se acuerda.
No. Funciona sobre el número que ya usás y con las herramientas que ya tenés. Nadie tiene que aprender nada nuevo, y a tus clientes no hay que avisarles que cambió algo.
Depende de cuánto haya para resolver, así que el número sale del relevamiento y no antes. Esa primera hora no se cobra, o sea que sabés cuánto sale y qué se resuelve antes de comprometerte a nada.
Un mes, y casi siempre menos. Lo que depende de vos es una hora de relevamiento y pasarnos los datos que hoy tenés en la cabeza. El resto lo hacemos nosotros.
Si la misma pregunta te entra cien veces por semana, sí, no importa el tamaño. Si te entran cinco consultas por mes, todavía no te conviene y te lo voy a decir.
Escribime con el rubro de tu negocio y las tres consultas que más se repiten. Te digo si esto te sirve o si te estoy vendiendo humo.
Respondo yo, no un formulario. Y sí, esta consulta la atiendo a mano.